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Y un día que navegué, lo hice.

Comienza la semana

¡Buenos días! Sonrisa

Hoy es lunes, como todo el mundo sabe, y comienza otra andadura. Nadie sabe lo que nos deparará cada rincón de cada hora ni si habrá sorpresas en uno u otro sentido.

Como suele pasar, abro una ventana a la Web para dejar estas palabras de aliento a todos los que se incorporan al trabajo tras unos días de asueto, lejos de las preocupaciones y de los jaleos diarios. ¡Ánimo! No dejéis que la depresión os de un mordisco ni que el estrés os dejé molidos sobre los asientos. Es duro regresar, lo sé. Pero es cuestión de mentalizarse, de pensar que no hay otra que ponerse a trabajar para pagar las deudas monetarias de ese descanso (merecido, sin duda)... No hay otra que levantarse pronto...

¡Amenaza inminente!

¿Te lo olvidaste en casa al irte de vacaciones?

... y llegar al trabajo para recuperar el pulso...

¿Trabajo?

No. Así no se trabaja.

Unos sencillos consejos a seguir para que sea más llevadero:

  1. Póngase la ropa que va a llevar al trabajo tras la rutina matinal del baño y el desayuno.
  2. Coja el bolso / el maletín sin mirar el contenido
  3. ¿Ha cojido las llaves?
  4. Despídase de la familia con una sonrisa (si se le escapa una lágrima, ya la hemos liado)
  5. Coja el coche / el autobús y diríjase a su lugar de trabajo sin prisas, con la mente centrada en el manejo del vehículo (Un momento. ¿Recuerda lo que era conducir? Sorprendido)
  6. Aparque no muy cerca de la entrada a su lugar de trabajo y, así, verá que la ciudad sigue su curso pese a su ausencia.
  7. Saludos a los compañeros, batallitas, un cafelito mañanero...
  8. ...pero le espera el monstruo rodeado de carpetas, bolígrafos, notitas multicolores con códigos indescifrables y una chicharra que no deja de sonar.
  9. Sin alterarse, quítese la chaqueta / deje el bolso en el cajón, siéntese ante el monstruo, teclee su clave de acceso y deje que la pantalla se ilumine. ¿Recuerda que el sistema tiene que cargarse antes de acceder a su configuración?
  10. Este punto es muy importante. Mientras esto sucede (mientras el sistema carga), llame tranquilamente a los colegas de otras empresas para ponerles los dientes largos sobre su estancia lejos del campo de batalla laboral. No olvide mencionar puntos calientes como la maravillosa habitación del hotel, las actividades realizadas, los paseos, las relaciones establecidas, las fotografías, etc. Oirá gruñiditos, suspiros y ruiditos que no conseguirá identificar. No se preocupe: Sus colegas asumen que Vd. se lo ha pasado muy bien y está disfrutando contándoselo. Lo adivinará por el tono "Ojalá-te-siente-mal-el-café-y-la-reentrada-te-producta-el-efecto-de-una-patada-en-los-güevos". Ni caso.
  11. Cuando cuelgue el teléfono, respire hondo. Se acerca el momento tan temido. Mire la pantalla: El programa en cuestión está esperando que acceda y comience su jornada.
  12. Para acabar, es mejor que no piense. Simplemente, acceda al programa y húndase en un océano de enlaces, ventanitas, botones de retroceso, casillas, desplegables, procesadores de texto, hojas Excel...

Si mis humildes consejos no funcionan adecuadamente, lamento decir que su caso particular es especialmente grave... Tiene remedio, no tema... pero llevará un poco más de tiempo. Repita paso a paso los puntos mencionados más arriba hasta que se conviertan en una rutina. Podrá ir prescindiendo de algunos de ellos poco a poco. Ya lo verá.

Espero que estas líneas os hayan hecho sonreír al menos. Con esa intención las he plasmado aquí.

Un saludo. Sonrisa

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