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Y un día que navegué, lo hice.

Feliz Año Nuevo

Llevamos ya unos cuantos días del 2011 y parece que fue ayer cuando nos despedíamos de un año lleno de altibajos, ansiedades, neuras, carencias y errores. Todas las anécdotas, las risas, el cava, las uvas, las comilonas... forman parte ya de nuestros recuerdos (buenos, malos, entrañables o no)...

Tristezas aparte, este año comienza casi como el que terminó... pero con novedades a todos los niveles.

Conseguimos terminar trabajos pendientes, deshacernos de "amigos" indeseables, de comenzar nuevas aventuras profesionales y pasar página sobre temas que producían estrés innecesario. Todo un logro después de saber algunas cosas que deberían haber quedado en la más absoluta ignorancia por mi parte... y que atañen a temas privados.

En otro orden de cosas, el trabajo va viento en popa a toda vela mientras la capitana del navío sujeta el timón con energía y decisión observando el horizonte sin temor. Hace ya meses que salió del puerto y ha recalado en algunos lugares misteriosos, bellísimos, obteniendo información vital y viandas para poder subsistir un tiempo. Y en ello seguimos. La cara azotada por el viento y el sol, cansada... pero feliz.

Ha sido un viaje duro, lleno de obstáculos y barreras, pero ha merecido la pena.

Mis jefes están contentos por el resultado obtenido... porque sus jefes están pletóricos.

Así que esta humilde escritora, sonriente y feliz, os desea a todos una maravillosa entrada en un año curioso y que todos vuestros sueños se vayan cumpliendo poco a poco... y sin fallos.

Un saludo.

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