Blogia
Y un día que navegué, lo hice.

Buenas tardes

Abro este artículo para constatar el hecho ineludible de que mi blog original de esta plataforma no sólo no se ha perdido sino que ha cambiado de aspecto.

No sólo ha recuperado la ortografía perdida, por cambios y pruebas de la que escribe con diferentes plantillas, sino que ha recuperado algunas cosas que había perdido hacía tiempo.

Mi blog se ha lavado la cara, se ha quitado las legañas que le cegaban y ahora puede estar a la espectativa de todo aquel (sea del sexo que sea) que tenga a bien pasarse por aquí sin dejar huella alguna.

Para empezar, el sistema desde el que escribía era antiguo (¡Un IE6 cuando vamos ya por un IE9!), le faltaban complementos (Java, Flash...) de modo que estaba condenado sin remedio al ostracismo. No podía cambiar de plantilla, ni reformar algunas cosas... pero hoy los Hados del Destino han querido escuchar mi súplica y los jefes han decidido que ya era hora de avanzar. Pese a toda la mañana sin ordenador, de charla con los compañeros, de bromas y demás, de cafés a todas horas pensando en plazos, llamadas, etc, ha merecido la pena esperar. Ahora todo va más rápido, se ve más limpio...

He recuperado mi primer blog. Es como si empezara de nuevo de cero... pero con todos los conocimientos adquiridos desde que empecé en su día.

Por eso quiero pedir disculpas si he podido parecer brusca y desagradable.

De verdad pensaba que mi blog se había perdido para siempre y me dolía... porque es el primero que he hecho en toda mi vida. He trabajado meses en él... como para perderlo en un momento. Por eso esta entonación del mea culpa porque, al fin y al cabo, la tecnología nos puede. Me remito al artículo que escribí bastante enfadada sobre huecos, símbolos extraños... Ningún lector/a tiene la culpa de eso excepto los avances tecnológicos que nos juegan malas pasadas.

Dicho queda.

Un saludo.

 

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